martes, 20 de diciembre de 2016

A veces hasta el más idiota 
merece un poco de calor,
y si es el tuyo mejor 
porque el tuyo es el mejor. 

Sería una real pena 
no volver a tocarte otra vez 
sería una pena 
no ver bien las señas 
del tanto del truco y de tu alma 
que alumbra que calma 
y me saca entre buenas y malas 
de esta perdición.

El sol y la luna 
se fundieron sin miedo en tus ojos 
y para encender a esos ojos 
el pecado es el que mas te ayuda. 


Le agradezco a mi santo 
es de los que no se creen ninguna 
por haberme engañado otra vez 
y dejarme a tus pies, 
como un ciego que busca y encuentra 
después de perderse hasta enloquecer.


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