viernes, 27 de diciembre de 2024

27 Diciembre 2024

 Me consume el pensamiento la locura de creer que percibimos sentimientos a través de las miradas.

Creer porque la realidad es que nunca sabré si la mirada que yo interpreté realmente es lo que esa mirada viene a decir. Vuelvo a remontarme años atrás, cuando investigaba sobre las miradas.

Qué poder que tienen en mi los ojos que transmiten, la duda siempre quedará en mi y eso me martiriza porque las lenguas (por no decir lenguaje) son tantas como personas. Yo quiero saber si mis interpretaciones están corridas de la realidad, es como una forma que busco de sentir que estoy viva y no que mi mundo siempre se compone de una eterna fantasía.

Nadie entiende cuando mi mirada se conecta, con tanta profundidad yo siento como me miran otros ojos.

Lo más alborotado viene después, cuando tengo que bajar de esas nubes divinas que me llevan a universos que solo yo conozco.. y qué grandes me quedan a veces. Cuando estoy sola en esos universos me gustaría poder invitar a mis actores imaginarios, los seres que me miran con tanta hermosura y despiertan sentimientos en varias partes de mi cuerpo.

Siempre añoro mis escritos como señales, pero jamás podré saber si esos ojos leen esto que les quiero contar.



martes, 10 de septiembre de 2024

10 Septiembre 2024

 Y un buen día pasó, me encuentro escribiendo desde la dicha. Pero la dicha como dice la canción no es una cosa alegre sino que es a mi parecer un estado de consciencia sobre aquello que nos ubica en un lado favorable del mapa.

En palabras distintas puedo decir que encontré esperanza de vida, afortunadamente alejadas mis ambiciones de la fortuna relacionada a lo económico o material. Encontré almas puras por todos lados justo cuando más lo necesité.

Aprendí que nutrirme de esas almas y devolver ese aprendizaje usando mis herramientas, me pueden llevar mucho más lejos que un par de pesos.

Es increíble como despojando la mente de manchas que ocupan espacio, como la ropa que una no usa, se abren canales, se aclara el panorama de lo que se mueve alrededor y entonces los días no son tan pesados y las noches son muchísimo más amigables.

No pesa tanto no estar en ciertos lugares porque tiene más valor estar presente donde estoy. Todo esto de estar parada en el presente es un trabajo que hice estudiando sin darme cuenta por muchos años, cometiendo errores, impulsos, peleando, gritando, hundiéndome en excesos o intoxicándome con alcohol y poniéndome en peligro.

Pero no podría jamás negar esa parte de mí ser porque como he escrito previamente los pasados alimentan las decisiones. Que claro puede ser todo de un día para el otro no?

Mis últimos meses, he trabajado intensamente en que las sensaciones no sean tan efímeras, que las cosas tomen el tiempo que merecen tanto lo bueno como lo malo. Lo triste, lo alegre.

Que la incertidumbre me regale hambre de querer más, de saber más y no miedo de no poder. Estuve tan ahí y seguramente en el largo trecho que me queda por vivir vuelva a encontrarme ahí en esas sombras que ruegan llanto y final, ya las anhelo con cierto cariño. El crecer….

Muy claro lo que me gusta, donde me siento feliz y también donde ya no puedo ni hablar. Me da calma y confianza en mí misma, que bueno Mili, te lo merecías mucho.

Bueno que se yo, y esto de estar en calma sabiendo que las cosas tienen su proceso y que la gratitud es una gran compañera para ir por la vida. 

Me gustaría poder levantarme más temprano para andar en bondi pero me gusta mucho descansar un poquito más- De a poco, cada día dirá.

martes, 25 de junio de 2024

25 Junio 2024

 Voy a proceder a desglosar mis sentimientos como si estuviera en un un diario personal, porque al fin y al cabo este blog no es más que para mí y mis momentos que nadie conoce. Cada vez son menos porque tengo el alma abierta, porque soy libre y me lo prometí; nunca más encarcelarme.

Lamentablemente hoy me veo atrapada, atrapadísima en una dualidad horrenda donde por momentos poco racionales aparece la tristeza, y la desesperanza. Sentimientos que siempre me llevan a escribir. Como para no repetir siempre lo mismo, me consuelo en el pensamiento de que hace días estoy buscando la motivación: hablo de la motivación, intento explicar cuándo y cómo aparece porque era tan alta la subida a pesar de las disidencias que hoy me tocan atravesar en este país tan hermoso y por el que tengo tantas ganas de luchar, era tan alto el equilibrio a pesar de todo, que en algún momento tenía que explotar la bomba.

Tranquilizante, inquietante y muy cansador. Justo anoche miraba un documental de la Pizarnik y claro, qué nublada puede tornarse la realidad cuando uno está intoxicado, pero qué necesario es también intoxicarse para desenchufar las sensaciones y al menos por un momento creer que todo tiene solución.

Me supero a mi misma y me enfrento a estas tentaciones de ahogar mis penas en un vino y un rato de desconocimiento sentándome de frente a escribir y llorar. No viene mal, creo que es una reacción inteligente justamente por el solo hecho de no estar intoxicada cuando más lo necesito, qué paradoja.

Si tengo que ser sincera, escribir y decantar las sensaciones es algo que extrañaba mucho pero que por algún extraño motivo dejé de incluir en mis rutinas y estoy (mientras escribo) dándome cuenta que es un absurdo absoluto, qué magia poder encontrarme con mis propias palabras. Según la psicóloga lo que debo hacer es re leerme pero honestamente no está en mi naturaleza, no me causa más que ansiedad y ganas de corregirme. Una de mis amigas, la del perfil más realista, me dijo que a veces al llanto y a las lágrimas no hay que buscarles explicación.

Me pierdo de lo que pasa afuera de mi habitación, pero también tengo que aceptar cuando verdaderamente no quiero estar con nadie interactuando, ni empujando para atrás la incomodidad de estar enojada con la vida. Estoy enojada con el universo. Estoy esperando que todavía me dé una buena respuesta y por favor no me vengan con la salud de mis sobrinos y el techo para vivir, porque lo sé, lo sé perfectamente. Es que esta vez no puedo conectar con lo que me está costando atravesar el invierno. Duermo tranquila, sí. Pero que harta que estoy de que se me haga tan difícil a veces cuando genuinamente yo lucho por un mundo lleno de amor, yo elijo sacrificar muchas decisiones por amor a lo que se construye como sociedad, como humanos, como pares en lo cotidiano y porque nos toca compartir un mundo muy sensible lleno de emociones entonces intento mantener la sensibilidad y el amor bien listos para contagiar, para abrazar y abatir a los mierdas que han salido a la luz.

Quizás por miedo? Sin dudas les tengo miedo. Muchísimo. Inevitablemente me doy cuenta como me voy a alejando de todas las personas con las que siento una brecha enorme basada plenamente en la conmoción que choca con el mundo actual. Está tan picante para mí la situación que me resulta imposible hacer de cuenta que no pasa nada, y ahora analizándolo me doy cuenta que ni siquiera existen intercambios de palabras para detectar cuando mi corazón no puede congeniar con el de otrx. Supongo que lo hace todo más valioso.

No sé, hoy es uno de esos días del re mil orto donde realmente todo parece no ser suficiente, es cuando necesito expresarme aunque no se bien porqué, me da mucha culpa. Cansa la víctima, cansa dar explicaciones. Nunca fui de las personas capaces de sentarse a llorar frente a otras porque sí (sacando al Martín y mi mamá o llantos causados por dolores del alma muy profundos, específicos), no cuento con ese superpoder. Creo que es utópico poder frenar sin incomodidad, admiro esa actitud y quizás con un par de sesiones de terapia pueda sacarla adelante, pero es como que mi mecanismo rige de la siguiente forma:

- se presenta una incomodidad

- me intoxico o camino 

- me manifiesto por unos msjs de wsp

- busco razones que me la suban

- me acerco a una tristeza

- me autoconvenzo de que todo va a pasar, que todo va a estar bien

Entonces me voy dando cuenta a medida que desenredo esta enorme fantasía de mierda que lo que hago como mecanismo de defensa es siempre empujar, darle adelante, escuchar, hablar, abrazar y seguir seguir seguir porque sí, soy de esas que en algún punto creen que va a parar... Bueno, a veces no para hasta que llegan sin decir más este tipo de días donde te planteás realmente haber hecho todo mal, donde el existencialismo pende de un hilo porque es mejor querer morir.

Dios qué cansador pensar siempre todo tanto, pero eso sí que es algo que nunca voy a poder cambiar porque es mi adn, no funciono de otra forma. No quiero entrar en los consuelos de siempre, de tirarme flores para sentir que valgo, de decirme a mi misma qué tan orgullosa estoy porque verdaderamente hoy no me siento así. 

Me siento una pelotuda por estar donde estoy. 

No quiero escuchar a nadie, solo quiero un pucho y un vaso de vino. Sin embargo afuera de mi habitación hay un encuentro de gente que está (hoy) vibrando en sintonías completamente diferentes. Perdón pero hoy no puedo disimular. No quiero. 

Hoy no quería ver a nadie, no era tanto pedir ¿verdad?





Segundo acercamiento.

 No me siento cómoda con lo que voy leyendo a lo largo de los años. Hay un año que no recuerdo bien que pasó, o en realidad sí solo que se m...