miércoles, 28 de noviembre de 2018

Pedro.

Una de las sensaciones más extremas de mi vida.
Un día que me voy a acordar para toda la vida 
desde que empezó, desde las primeras palabras hasta la forma en la que termine.

No estoy ordenada para escribir, porque hoy descubrí una sensación.
28 años el 28 de noviembre, descubrí una sensación.
Sos la emoción más grande que he sentido. 
Me emocioné, me asusté, me alegré,
 me entristecí por pensar que el mundo te puede lastimar.

Solamente recordar la primera vez que te vi
 hace que se me llenen los ojos de lágrimas en menos de un segundo.
Solamente ver tu carita y saber que sos un para siempre.

Sos un para siempre al que quiero proteger más que a mi vida.
Sos un para siempre que quiero impulsar a no parar nunca más.

Sos un para siempre al que desde hoy, vivo para mostrarle el mundo.
Lo chiquito, lo grande, lo mundano y lo ideal.
Lo que lastima, lo que duele, lo que averguenza, lo que hace feliz.

Quiero enseñarte de lealtad, de valores, de música, de amigos.
Quiero comulgarte con verdad y con amor.
Quiero contagiarte pasión para cada paso que des en tu vida.

Quiero que entiendas al miedo para que no salgas corriendo,
y así jamás te sientas solo.
Quiero acompañarte a que conozcas el respeto 
y acompañarte lejos del dolor.
Quiero que cuentes con mis brazos cada vez que creas que no tenés donde ir.

Te imaginé de mil maneras pero nunca tan perfecto.
Quiero contarte cada uno de los días que te recuerde.
Quiero verte crecer, muero por mirarte pensar.

Quiero que elijas todo lo que te haga feliz.
Quiero que corras como un niño todo lo que te haga falta.
Quiero que no te queden pendientes por romper, por subir, por trepar.

Quiero que tengas un límite invisible,
que entiendas que el amor salva, siempre salva.
Que dar abrazos es un regalo y que las palabras valen más que una mirada.

Sos hoy, mi eternidad.
Sos hoy, la prioridad.
Tus ojos, son mis ojos 
Y mis manos son tus brazos. 

Cuando me necesites, cuando me extrañes, cuando me pienses...
Siempre voy a estar pensando en vos.

Yo.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Todas mis almas

Me decía una buena compañera de alma, que pronto pasarían esos días de amargura.
Así fue. Pasó la amargura como nunca esperé.
Entre todas mis formas, algunas se apagaron y otras se prendieron.

No entiendo muy bien donde se esconden las que se van,
no encontré jamás el lugar donde se guardan refugiadas.
A veces se portan como ciclos cambiantes que vuelven en la misma estación.
Hay días que pienso que es por clima, pero en el fondo se que es por la luna.

Cada una de mis almas viene, ama, siente, elige una comida y se va.
Cada una de mis almas tiene un cantante favorito.
Cada una de mis almas duerme, baila, sufre pesadillas o sueña que se va.

Las respeto, las extraño cuando no están y a veces ruego con fuerzas que desaparezcan.
La que más me gusta es la rebelde, la que manifiesta y no tiembla. 
La que menos quiero es la melancólica que tiembla y llora porque sí.

Una de ellas es inteligente, audaz, viva y creativa. Me encanta esa, siempre tiene un brillo especial.
Otra es de izquierda, no se arregla y rompe lazos que no le interesa mantener. 
Es la misma que vive trascendiendo rodeada en soledad pero llena en convicción.
La más tierna es la sensible, que escucha un pájaro y se acuerda de su abuela, que agarra de las manos pero con los ojos. Sí, es la que más sufre, esa que tiene el corazón trizado.
Después está la poeta, valiente, sexual y segura en su andar. El pelo suelto, las manos como parla y los labios... los labios.

A algunas se le acercan más, a otras ni las miran.
Algunas miran a los ojos, otras no quieren ni saludar.
Todas y cada una de mis almas fueron, son y serán lo que mi historia va formando.
Me es inevitable admitir que lo que más las determina es el dolor, pero lo que les da el brillo, la voz y esa cosa tan particular...son los besos y los amigos.

Cada cana, cada arruga es la muerte de una parte de alguna de mis almas. 
Cada lágrima es la despedida de una que se aparta sin saber porqué volver ni a donde va.

Quienes conocen mis almas no reclaman, las conocen.
Quienes comprenden mis almas no preguntan, las comprenden.

Quizás y realmente quizás, son pocas las miradas que sin una palabra abrazan y descifran donde duerme cada una de mis almas. 

Segundo acercamiento.

 No me siento cómoda con lo que voy leyendo a lo largo de los años. Hay un año que no recuerdo bien que pasó, o en realidad sí solo que se m...