jueves, 25 de octubre de 2018

Eter

El reflejo de los recuerdos que vienen del futuro a ser lo que todavía no son.
Mi nombre en tus cuentos.
Mis labios en tus poemas.
Vos metido en mi mente.
Yo admirandote, te leo, nos leo, te escucho.

La confianza que triunfa con solo una mirada sin cuestiones que busquen un porqué-.
Te mostré mi intimidad.
No me importó tu historia.
Me despojé de pudores y me sentí.
Yo pensándote, te siento, nos siento.

El poder de la intelectualidad de remover, estimular el físico y vapulear con descaro las leyes de atracción.
No me importó tu edad.
No me interesa tu estado civil.
Solo leí las primeras palabras escritas para mí y entonces...
Entonces todo cayó, todo fluyó.

La claridad de lo que el cuerpo y la mente conjugan en una comunión.
No nos tocamos, no nos besamos,
pero sí.
Nos besamos, nos tocamos.
Dijiste algo de mis pecas eran cinco o siete las que habías podido contar.

Sos una mezcla de inspiración, excitación y protección.
Eso que tiene tu traje, tu corbata con mi pelo desprolijo y mis zapatillas rotas.
Es eso mismo que tienen tus palabras de perfecta pronunciación
contra mi aro en la nariz y mis tatuajes pasados de moda.

Eso que mi sonrisa te dijo y tu mirada me cuida.
Yo no conozco más que tu corazón, ese que explotaba por tus ojos.
Explotaban pidiendo un refugio, pidiendo silencio y comprensión.
Acá, una vez más mis brazos te encuentran para que puedas descansar.

Te acaricio los ojos,


Yo.



martes, 9 de octubre de 2018

Para nadie, por nada.

Tus dolores no justifican tus maldades.
Tus heridas no significan tus impulsos.
Hay un día que el sol sale para demostrarte que el mundo te regala otra oportunidad.
No tiene forma de poema esto que escribo, porque solo busco escribir.

Hay baúles en los corazones. A veces se confunde un poco el color de lo que contiene,
muchas veces yo veo mis recuerdos del baúl de un color negro, gris, apagado y lo único que siento es desolación y miedo. Otras veces lo abro y me estallan pétalos de todo en la cara, con un perfume tan rico y delicioso como los abrazos y la piel de mi mamá.

No busco que esto signifique, no me refiero a nadie ni a nada, solo a mí y a lo que siento cuando recuerdo. Duele avanzar por la vida porque duelen las rodillas y la espalda, no siempre todo es tan metafórico como me gustaría que fuera.

No todas mis reflexiones parten de un profundo sentimiento. Hoy solo tengo ganas de escribir. 
Los momentos son como bisagras todos los días a toda hora. Hay personas que saben no hacer de los momentos una historia, yo no puedo ni podré. Amo los momentos, amo pensar, escribir, sentirme viva. Sí, cuando tengo sueño de pensar y me late la cabeza, miro alguna novela de bajo presupuesto o trabajo.

Hasta limpiar me remueve sensaciones espectaculares. Pienso en cada cosa que limpio, de donde la saqué, se me viene a la mente algún recuerdo de ese objeto. Disfruto de limpiar, de elegir la música para eso, de bailar mientras lo hago y oler la gamuza que me encanta con el producto para la madera.

Me excedo en emociones buenas y malas, me excedo en sentir y aprendo todos los días a vivir sintiendo. Es cansador a veces cuando querés no sentir o cuando es la tristeza la que agarra el mando de control. Ahí ruego y hasta he llegado a rezar, por un poco de silencio mental. ¿Hasta cuando?

Pero lo mismo me pregunto cuando las cosas empiezan a ordenarse y a hacerme reír. Me gusta sentirme cómoda en la felicidad otra vez, cada vez más seguido. Me encanta olvidarme la timidez en ese baúl y sacar mi sonrisa a desfilar un poco. Ahí es cuando canto, siempre. 

No tengas miedo de ser feliz.
Buscá bien adentro del baúl esa escencia que yo se, que yo vi, que yo amé.
Buscala, porque está. 
Desprendete de la mierda, del dolor, del enojo.
Soltá el enojo de una vez y perdonate. 

El silencio sin enojo es paz. 


Segundo acercamiento.

 No me siento cómoda con lo que voy leyendo a lo largo de los años. Hay un año que no recuerdo bien que pasó, o en realidad sí solo que se m...