Desde el primer momento me dijiste sin miedos,
todo lo que siempre pensaste.
Hablaron tus ojos por fin con toda tu sinceridad.
Nos rozamos tan cerca, te hablé de mi locura por vos
te repetí lo que sentía y te apretaba las manos.
Me mirabas de cerca, me agarrabas, te acercabas.
Me escuchabas y antes me habías cantado
cosas de lo que está prohibido y lo reprimido.
Me dejaste que te diera la mano,
me dejaste que te toque la pierna.
Pero antes de hablarte de todo
te dije que tu mente te iba a dejar olvidar
y simplemente me miraste y sonreíste.
Más eran mis palabras,
más cerca nuestras bocas.
Estar entre todos hizo que fuera menos sospechoso.
Pero el destino me cumplió el deseo
y otra vez estuvimos tan cerca, sintiéndonos.
Linda, atada, aguantando, sosteniendo todo.
Mientras, yo, como siempre, dejando todo de lado
para lograr que sueltes las cadenas que te hacen bajar la mirada.
"En la multitud, un alúd de alcohol me dejaría sin ley"
No sé escribir novela rosa, me sale negra. Lo intento, pero cada página me sale más negra.
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