Cuando escribo, te escribo.
Siento pena por mis palabras
defraudé a mi inspiración.
No llegan donde deberían estar,
no son leídas ni si quiera por sus ojos
no son la respuesta
a una intriga,
a una intriga que no existe.
Inventé el destino de mis poemas
porque quiero leer los tuyos.
Un destino frustrado donde
nadie las espera,
donde nadie las ansía.
Que no desespere esta Limona
que no tenga miedo a su soledad.
Que algún amante mundano
la va a besar y le va cantar.
Limona egoísta.
Sobrenombre de una fantasía,
máscara de un mensaje,
reina de un mundo de mentira.
No sé escribir novela rosa, me sale negra. Lo intento, pero cada página me sale más negra.
lunes, 12 de septiembre de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Segundo acercamiento.
No me siento cómoda con lo que voy leyendo a lo largo de los años. Hay un año que no recuerdo bien que pasó, o en realidad sí solo que se m...
-
Voy a proceder a desglosar mis sentimientos como si estuviera en un un diario personal, porque al fin y al cabo este blog no es más que par...
-
Lo insignificante de la inmensidad. Los pensamientos del silencio. El miedo del tiempo. El corazón de la sangre. Mi imaginación de tus m...
-
Abrí la ventana para que me entrara el aire fresco que necesito en la espalda, porque cuando me late tanto y tan real el corazón, el cuerpo ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario