Hay mañanas que se dedican a boicotear los intentos de que sea un buen día el que empieza.
En esas mañanas los pensamientos son malos, abruman y quieren asustar.
La tristeza que genera no poder en pausa todo para respirar, es un poco apropósito.
Cuando nada nos conforma, cuando todo nos enoja y nos enoja todavía más saber que no es bueno sentirse así.
A veces pasa porque la noche, que es la amante más fogosa de la mañana se negó a entregarse al placer y se olvidó de repetirle cuánto le gusta conquistarla.
Con el correr de las horas y algunas canciones o sensaciones se va pasando ese malestar, muy susceptible a volver, muy dispuesto a quebrarse en una bronca o en un par de lágrimas.
Para borrar todo eso se me ocurren tus manos y tu sonrisa,
tu olor, tu suavidad tu parálisis cuando me acerco y mis ganas de soñar con vos.
Tu voz, tus besos que solo puedo imaginar y el encanto de tus formas.
Deberías aparecer más en los sueños, para hacer que el romance de la luna y la mañana tenga sentido,
potencie los sentidos y florezca en la mañana.
No sé escribir novela rosa, me sale negra. Lo intento, pero cada página me sale más negra.
miércoles, 18 de enero de 2017
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