martes, 23 de agosto de 2016

El pájaro que viste volar

La realidad le pide a gritos que se deje de concentrar en la ficción de su mente,
pero su mente es tan libre como ese pájaro que viste volar.
Se condicionan, se quieren limitar pero buscan en su vuelta la mirada que les dice qué se sabe y que no digan.
Entonces vienen los temblores de rogar que sea momento de despertar y la desesperada gana de que en realidad sea un sueño para poder finalmente sentirse y sentirse con plena libertad.
Para seguir jugando al incómodo juego de la confusión digamos que las protagonistas son Realidad y Ficción como en aquel corto cuento fueron Bohemia y Emoción.
Son las almas. Son las almas se repite ella una y otra vez.
Para entender que las almas libres son las que eligen y triunfan pero sufren y se derrotan cuando son encerradas.
No lo digas pero sentilo, no lo sientas pero pensame.
Pensame como yo te pienso y decime qué es lo que hay que hacer, aunque no hay respuestas que buscar porque el vuelo de ese pájaro nos contó el final.
Nos dejó ese misterio de pensar donde se fue toda la paz que te contagiaron sus alas.

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