Vos decís que tu cabeza cayó,
yo perdí la mía desde el primer poema que te pensé.
Te regalo unos días de silencio,
porque aunque los necesite,
no quiero dejar de escuchar esa voz.
Esa voz que antes no era tuya
pero es lo más tuyo hoy.
Viniste consciente a mis sueños
para que no te olvide.
Las manos como siempre apretadas,
Mis ojos miraban las manos,
después mirabas tus ojos
y miraban tus ojos mirando los míos.
Yo intento meterme todas las noches
por tu ventana para entrar a tus sueños,
quizás lo hago mediante la música,
mediante la imaginación.
Me pierdo pensando en tus ojos,
para que por fin se junten con los míos
y puedan respirar en paz.
Voy a hacer todo por hacerte creer
que el silencio es un consuelo,
pero muero por estar en vos.
Es tu razón, la que siempre nos sostuvo.
Es tu razón, la que me quiere lejos.
Es tu razón, la que me quebró a quererte más.
Es tu razón, la que tomo como bandera el silencio
y es tu razón la que hoy me sueña como un dolor.
No sé escribir novela rosa, me sale negra. Lo intento, pero cada página me sale más negra.
martes, 18 de octubre de 2016
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