miércoles, 9 de abril de 2025

9 de Abril

 

Volviendo en el avión después de tres días de mi primer viaje de trabajo, reflexiono; obvio.


Qué difícil es para las cabezas inteligentes dejar de pensar pero qué historias profundas empiezan cuando se conectan esas cabezas entre sí: Amantes que se enamoran profundamente sin haberse mirado a los ojos de frente ni una sola vez pero sienten que conocen lo más oculto detrás de las miradas, jefes con intelectos elevados que solo desean la libertad y la paciencia para sus empleados, por un fin común que es simplemente sentirse en paz con la acción efectiva de la mente, un hogar donde no existen gritos ni enojos, un hogar de paciencia y respeto, amigxs que no reclaman.


Todas estas consecuencias que nacen del choque de las almas intelectuales son las más ligeras a pesar de su gran peso en la corriente actual del mundo. Son encuentros que no pueden no haber sido. Se dan entonces así, cuando se tienen que dar. Lo que estoy tratando de descifrar es todo el contexto que me acompaña en esta magia de locura para regarlo, cuidarlo, amarlo y hacerlo crecer.


Necesito encontrar espacios de silencio y calma entonces recurro al deporte y al estudio, ambos presenciales, ambos requiriendo no sólo de mi cerebro activo sino también de mi presencia física.  


No olvidar la potencia de la mente, no olvidar de respirar, de tomar agua y de agradecer. 


Cuánto poder nos puede traer la consciencia en sus momentos de festejo, en sus buenas rachas. Cuánto temor tengo por la caída de este paraíso; quizás materializando el mal puedo alejarlo de mi fantasía. 



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